John Brown

La revuelta contra la esclavitud

En la madrugada del 16 de octubre de 1859, un grupo de veinte hombres asalta el fuerte y depósito de armas de Harper’s Ferry, en Virginia, Estado Unidos, con la intención de contribuir a la liberación mediante la fuerza a la liberación de los esclavos de los estados del Sur. Al mando estaba el capitán John Brown, y entre los que lo acompañaban se encontraban varios de sus hijos y yernos.

Resistieron casi dos días, hasta que finalmente los sobrevivientes se rindieron, fueron arrestados y condenados a muerte..

John Brown había dedicado toda su vida a luchar contra la esclavitud, participando desde muy joven en la extensa red que se encargaba de ayudar a los esclavos a escapar desde el Sur esclavista hasta los estados del Norte o Canadá.

Nueve años antes del asalto de Harper’s Ferry, en septiembre de 1850, había sido aprobada la Ley de esclavos fugitivos que con una simple denuncia obligaba a las autoridades del Norte (hasta el momento supuestamente neutrales) a perseguir, capturar y entregar a sus respectivos dueños a los esclavos huidos. Esta ley también se utilizó para capturar negros libres que vivían en el Norte y llevarlos hacia el Sur para ser esclavizados. Dicha Ley también imponía multas o penas de prisión para quienes ayuden a los esclavos liberados.

Este contexto llevó a John Brown y otros abolicionistas, así como a un grupo de esclavos liberados, impulsar la Liga de los Galaditas de Estados Unidos.

Es importante tener en cuenta que en la década de 1850 la producción de los estados del Sur, y en definitiva toda su riqueza, provenía de la fuerza de trabajo de alrededor de tres millones de esclavos. Cualquier cosa que amenazara al régimen esclavista era leída como una amenaza para la economía y el estilo de vida de los blancos del Sur.

En los estados del Norte la esclavitud había sido abolida entre 1781 y 1804 (es decir, en plena guerra de independencia), y en 1808 se abolió el tráfico internacional, pero el comercio interno de personas y las relaciones comerciales Norte-Sur siguieron prosperando. Y tan sólo una década después de que Estados Unidos se independizara, casi una quinta parte de la población era esclava.

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